Fundación Naturgy / Comprendiendo la pobreza energética
87 Reflexiones finales 6.1 Fomentar la coordinación integral entre medidas y actores Además de ser fundamental para garantizar la correcta orientación de las políticas a la población objetivo de las mismas, la coordinación entre las entidades responsables de las medidas permite evitar duplicidades y solapamientos, optimizando el empleo de los recursos existentes. La ENPE preveía en el diseño inicial de buena parte de sus medidas la participación de diversos actores (distintos niveles territoriales de la administración; entidades privadas y del tercer sector). Una mayor descripción acerca de las funciones a desempeñar por cada uno de los actores, así como el establecimiento de mecanismos de coordinación entre agentes, facilitaría el éxito en la implementación de las medidas y al mismo tiempo lograría una mayor eficiencia en el uso de los recursos económicos. Además, es importante reconocer que las estrategias nacionales contra la pobreza energética requieren el establecimiento de objetivos globales. Ahora bien, la experiencia demuestra que las administraciones locales son esenciales para la identificación de las situaciones de pobreza energética y la implementación exitosa de medidas relacionadas. Por ello, las medidas consideradas en estrategias nacionales contra la pobreza energética deben poner en valor la relación de proximidad que existe entre la ciudadanía y la administración local. 6.2. Planificación y evaluación previa en la implementación de políticas La comprensión en profundidad de la extensión y la naturaleza transitoria o crónica de la problemática, la población objetivo y quiénes son los subgrupos más afectados resulta imprescindible para el diseño y focalización de las medidas de una estrategia exitosa. Este diagnóstico inicial no solo establece un punto de partida claro, sino que también fundamenta la selección y priorización de las acciones necesarias. Asimismo, el éxito de algunas medidas puede requerir la implementación previa de otras. Por ello, el establecimiento de una estrategia secuencial y con cronogramas claros resulta un factor clave para el éxito global de la misma y permite evitar la aparición de cuellos de botella. A modo de ejemplo, no puede diseñarse adecuadamente un subsidio y su cuantía si no se realiza previamente un diagnóstico preciso, ni puede difundirse adecuadamente la información recabada sobre usos energéticos si no se han creado previamente canales adecuados de comunicación con los agentes implicados. En este contexto, resulta razonable que una estrategia plantee la consecución de unos objetivos finales –por ejemplo, la reducción en un % de la pobreza energética–. Ahora bien, estrategias consistentes en una diversidad de medidas –como la ENPE– requieren el establecimiento ex ante de los objetivos
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