Fundación Naturgy / Comprendiendo la pobreza energética

Fundación Naturgy 84 Comprendiendo la pobreza energética: un análisis de la persistencia en el ámbito internacional, se ha ofrecido un análisis comparativo de duración de la pobreza energética en una selección de diez países de la Unión Europa agrupados en tres categorías –Europa Central, de Europa del Sur y Europa del Este–; 2. ¿Cuáles son los determinantes de la pobreza energética transitoria y crónica en España?; 3. ¿Son adecuadas las políticas públicas para abordar la situación de pobreza energética en España? Mediante la aplicación de un modelo probabilístico, los resultados empíricos sugieren la existencia de un estado verdadero de dependencia de la pobreza energética: ser pobre energético hoy aumenta el riesgo de ser pobre energético en el futuro. En concreto, según el indicador de temperatura inadecuada, aumenta del 0,9% al 40,4%, dependiendo del país seleccionado. Al considerar el indicador de retraso en los pagos de las facturas, las diferencias entre países siguen siendo evidentes, con probabilidades que varían entre el 0,8% y el 46,3%. En general, los resultados muestran una elevada heterogeneidad en cuanto al grado de persistencia de la pobreza energética en los países europeos. Los países del centro de Europa, aunque existe evidencia de persistencia en la pobreza energética, esta es menos pronunciada. Las posibilidades de ser pobre energéticamente aumentan entre un 0,8% y un 3,9%, lo que refuerza la idea de que el problema no es tan severo en esos países. Además, solo una parte reducida de las personas que sufren pobreza energética lo hacen de manera crónica, mientras que para muchos se trata de una situación temporal. En cambio, los países mediterráneos presentan una persistencia moderada (con probabilidades de entre un 7,6% y un 30,6%). Grecia tiene la mayor persistencia en este grupo (alrededor del 30%), seguida por Portugal y España, con Italia mostrando un menor nivel de persistencia. Los países de Europa del Este tienen los valores más altos de persistencia de la pobreza energética (entre un 22,1% y el 46,7%), así como un porcentaje más elevado de hogares con pobreza energética de tipo crónica. Estos datos subrayan que las políticas públicas deben centrarse en evitar que las personas experimenten pobreza energética, ya que una vez que se encuentran en esta situación, aumenta la probabilidad de serlo en el futuro. Asimismo, el análisis entre países pone de manifiesto la necesidad de diseñar políticas específicas y adaptadas a las condiciones de cada país si se quiere abordar eficazmente la pobreza energética en la Unión Europea. La caracterización de las tipologías de pobreza energética (transitoria y crónica) permite concluir que un mayor nivel de riqueza o tener una vivienda en propiedad disminuyen significativamente la probabilidad de sufrir pobreza energética crónica. De modo que el deterioro de la situación de la pobreza energética parece estar estrechamente relacionado con la situación financiera de los hogares. También se observan otros determinantes, como el género, el tipo

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