Fundación Naturgy / Comprendiendo la pobreza energética

79 Estrategia nacional contra la pobreza energética: situación y diagnóstico 5.3 Balance El objetivo final de la ENPE consiste en la reducción de la pobreza energética en España, respecto a la situación de 2017, en al menos un 25%, para el año 2025 (Tabla 5.2). Esta reducción se mide a través de cuatro indicadores. En el año 2021, si bien se ha observado en el apartado 5.2 que hay importantes diferencias por subgrupos poblacionales, España se encontraba muy alejada de alcanzar el objetivo mínimo previsto (reducción del 25%) y la proyección de la tendencia 2017-2022 seguida por los cuatro indicadores no permite ser optimista sobre el cumplimiento de lo establecido en la ENPE. Así, entre 2017 y 2022, el gasto desproporcionado en energía se redujo en un 7,3%, mientras que la pobreza energética escondida aumentó un 0,8%. El porcentaje de hogares con una temperatura inadecuada en la vivienda y con retrasos en el pago de la factura energética aumentaron en un 78,8% y un 28,4%, respectivamente. Por tanto, parece que puede haber dificultades para alcanzar los objetivos previstos para 2025. Si bien es cierto que la ENPE se ha desarrollado a lo largo de un período particularmente complejo en términos energéticos –condiciones climatológicas adversas; tensiones en los mercados por la situación geopolítica; pandemia de COVID-2019– y podría argumentarse que el deterioro en los distintos indicadores de seguimiento hubiera sido más profundo de no haber mediado esta Estrategia, hay motivos para apuntar que la implementación de la ENPE presenta ciertas carencias. No obstante, más allá de los temas pendientes de desarrollo, ha supuesto y supone un paso muy importante en la asunción del problema de la pobreza energética en la política energética y en la implementación de medidas. Acaso pudiera haber sido oportuno proceder a una evaluación intermedia, sin duda reto no sencillo al tener que adaptar en una misma ejecución medidas necesariamente de naturaleza distinta. A continuación, se realiza una a revisión más pormenorizada por tipos de medidas de la ENPE. Primero se examinan las medidas vinculadas al primer eje, consistente en la mejora del conocimiento de la pobreza energética. La actualización y publicación periódica de los indicadores de pobreza energética por parte del Ministerio se pueden mejorar en términos de velocidad en su actualización, como en la publicidad de los indicadores, así como el detalle del gasto energético zonal. Por otro lado, para una mejor efectividad de esta medida y de cara al futuro, se podría plantear la realización de acciones de transferencia de conocimiento desde el Ministerio hacia otras administraciones públicas –autonómicas y locales– y actores –como ONGs o asociaciones que trabajen en este ámbito–, de forma complementaria a la publicación de los indicadores. El segundo eje aborda el problema de la pobreza energética a través de, principalmente, un nuevo bono social energético, la articulación

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