Fundación Naturgy / Comprendiendo la pobreza energética

Fundación Naturgy 76 Comprendiendo la pobreza energética: un análisis de la persistencia El análisis de la Tabla 5.5 en función de la estructura del hogar muestra que la pobreza energética es una situación que afecta más frecuentemente a los hogares unipersonales –especialmente de personas mayores–, monoparentales y a los hogares con cinco o más miembros. El hecho de disponer de calefacción es un factor que aumenta el riesgo de incurrir en un gasto desproporcionado en energía. Resulta también interesante observar que la pobreza energética escondida se da principalmente en hogares sin calefacción. La situación económica de los hogares, tanto en términos de régimen de propiedad del hogar como de relación con el mercado laboral, resulta relevante sobre la probabilidad de que un hogar sufra pobreza energética (Tabla 5.6). Así, en primer lugar, los propietarios de viviendas se enfrentan a un menor riesgo de pobreza energética que las personas que alquilan. Dentro de aquéllos, los propietarios con hipoteca tienen unos mejores valores que quienes no tienen hipoteca, en los dos primeros indicadores, pero peores en la probabilidad de no poder mantener el hogar a una temperatura adecuada en invierno y el riesgo de acumular facturas sin pagar. Un elemento clave para la interpretación de estos resultados es la diferencia en el perfil de edad de los propietarios con y sin hipoteca, siendo los primeros personas que, frecuentemente, ya no se encuentran en el mercado laboral pero que no tienen cargas familiares. En los hogares de alquiler, se observa que quienes se encuentran en una peor posición son los de renta antigua y los que están en un régimen de cesión gratuita o semigratuita. Se trata de hogares que tienen, en promedio, un nivel de ingresos reducido. Para cerrar el subapartado, vale la pena señalar una cuestión que se deriva de las constataciones anteriores y que, no por evidente, deja de ser relevante: abordar la pobreza energética no debería depender únicamente del sistema de bienestar. Tal y como incide la literatura económica y la nueva apuesta de la Comisión Europea, resolver la pobreza energética requiere el desarrollo la política energética a través de medidas de eficiencia energética y no como parte de políticas sociales (Stojilovska et al., 2022; Feenstra et al., 2021). Si bien garantizar un nivel de ingresos estables es clave para el grupo de hogares españoles en situación de pobreza energética de tipo crónica, la irregular distribución de la pobreza energética a nivel geográfico, por zonas climáticas y subgrupos poblacionales sugiere también la importancia del establecimiento de políticas de mejora de la eficiencia energética focalizadas que permitan alcanzar, dentro de cada territorio y subgrupo poblacional, a los hogares más vulnerables.

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