Fundación Naturgy / Comprendiendo la pobreza energética

Fundación Naturgy 74 Comprendiendo la pobreza energética: un análisis de la persistencia En la Tabla 5.3 se observa que los dos primeros indicadores han evolucionado de forma positiva durante el período 2018-2021, mientras que los dos restantes han seguido la tendencia contraria. Ahora bien, de 2021 a 2022 se observa un deterioro en ambos. Resulta especialmente llamativo el hecho de que, entre 2019 y 2023, prácticamente se triplica la proporción de población que declaraba habitar en una vivienda con una temperatura inadecuada durante los meses de invierno, situación que podría vincularse, parcialmente, a las condiciones meteorológicas especialmente duras del invierno de 2021 y al impacto de la COVID-19. Podría relacionarse la estabilización del cuarto indicador a partir del 2020, en un período de aumento del precio de la energía, a la extensión del bono social eléctrico y del bono social térmico (tanto por el límite de ingresos más laxo como por los mayores porcentajes de cobertura). Una afirmación similar podría realizarse al observar la estabilidad del primer indicador durante este período. Ello podría estar indicando que la combinación de mejoras en la eficiencia energética de las viviendas con hábitos de consumo más responsables frenó el gasto desproporcionado en energía. Los indicadores de seguimiento de la ENPE muestran a su vez que la pobreza energética presenta una gran heterogeneidad a nivel territorial y por subgrupos poblacionales (Tabla 5.4 – Tabla 5.6). Tabla 5.4 Indicadores de seguimiento de la ENPE, por subgrupos poblacionales, 2021, en % Indicador de seguimiento 1 2 3 4 Por comunidad autónoma Andalucía 24,5% 13,1% 18,0% 12,9% Aragón 11,2% 6,0% 8,5% 5,8% Asturias 10,4% 8,5% 11,6% 6,7% Baleares 21,9% 6,2% 14,3% 11,0% Canarias 17,4% 31,4% 16,7% 16,1% Cantabria 11,4% 6,2% 11,5% 4,7% (Continúa)

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