Fundación Naturgy / Comprendiendo la pobreza energética

Fundación Naturgy 52 Comprendiendo la pobreza energética: un análisis de la persistencia Estas variaciones también se observan en función del grado de urbanización: los hogares situados en ciudades o áreas densamente pobladas presentan una menor probabilidad de enfrentar pobreza energética transitoria, según el indicador de temperatura inadecuada. Esto se debe a que, generalmente, se argumenta que el parque de viviendas rurales, a diferencia del urbano, se caracteriza por una proporción significativa de hogares grandes o aislados, que enfrentan mayores dificultades para mantener niveles térmicos adecuados. En cambio, cuando la pobreza energética es examinada desde la incapacidad para hacer frente a los pagos de las facturas, los resultados evidencian resultados opuestos. En concreto, los hogares en áreas urbanas tienen una mayor probabilidad de ser pobre de tipo transitorio y, especialmente, crónico. Esto podría ser resultado del limitado acceso a combustibles alternativos que puedan utilizarse para cubrir las necesidades energéticas. Estos resultados están en línea con los obtenidos recientemente por Pereira y Marques (2023) quienes observan que las fuentes de energía impactan de manera diversa la pobreza energética según los niveles de urbanización y encuentran que el consumo de fuentes de energía primarias (madera/biomasa y gas natural) alivia la pobreza energética en áreas escasamente pobladas. Además, los hogares donde el sustentador principal es una mujer muestran un mayor riesgo de padecer ambos tipos de pobreza energética transitoria, especialmente según el indicador de temperatura inadecuada. Estos resultados reconocen la dimensión de género en la probabilidad de ser pobre energético. Al mismo tiempo, ponen de manifiesto la necesidad de que las políticas energéticas que abordan la pobreza energética introduzcan esta cuestión de una manera más consciente y, por lo tanto, más efectiva. Los bajos ingresos son uno de los principales determinantes de la pobreza energética, de modo que la brecha salarial y de pensión entre hombres y mujeres dificulta que las mujeres mejoren su bienestar y sigan siendo afectadas con mayor intensidad por la pobreza energética, al ser menos capaces de afrontar los costes de la energía o invertir equipos con mayor eficiencia energética como consecuencia de una superior carga financiera. Los hogares donde el sustentador principal es una mujer muestran un mayor riesgo de padecer ambos tipos de pobreza energética transitoria. Estos resultados reconocen la dimensión de género en la probabilidad de ser pobre energético.

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