Fundación Naturgy / Comprendiendo la pobreza energética
Fundación Naturgy 50 Comprendiendo la pobreza energética: un análisis de la persistencia los hogares en Europa Central experimentaron pobreza energética durante los cuatro periodos según el indicador de temperatura inadecuada, y el 1,7%, según el indicador de retraso en el pago de facturas. En comparación, la proporción es ligeramente mayor en los países del sur de Europa (7,5% y 2,4%, respectivamente) y significativamente superior en los países que se incorporaron a la Unión Europea más recientemente (9,4% y 5,6%). Adicionalmente, dado que la duración de los episodios de pobreza energética incide negativamente en las posibilidades futuras del hogar de salir de esa situación, es relevante caracterizar las distintas tipologías dinámicas de la pobreza energética. A continuación, se exploran distintas tipologías de pobreza energética en España en función del tiempo de permanencia en la misma, diferenciando entre hogares que nunca han sufrido pobreza energética, pobres energéticos transitorios y pobres energéticos crónicos. Los resultados de las estimaciones del modelo logit muntinomial se encuentran recogidos en la Tabla 4.3. En las columnas 1 y 3 se presentan la estimación de los coeficientes y sus respectivos errores estándar asociados a la probabilidad de que la pobreza sea transitoria frente a la categoría base (no pobre) de acuerdo con el indicador de temperatura inadecuada y retraso en el pago de facturas, respectivamente. Las columnas 2 y 4 muestran la misma estructura de resultados para la pobreza energética de tipo crónica, tomando la misma referencia base. Una primera observación de los resultados de las estimaciones permite constatar que los determinantes socioeconómicos de los hogares en la pobreza energética transitoria y crónica son, en general, similares en muchas variables, pero los efectos suelen ser más intensos para la pobreza energética crónica que transitoria. Esto sugiere que los factores que influyen en la pobreza energética crónica tienen un impacto más fuerte y sostenido en el tiempo. Más específicamente, un mayor nivel de riqueza o tener una vivienda en propiedad disminuyen significativamente la probabilidad de sufrir pobreza energética crónica. Los hogares con mejor situación financiera muestran una mayor probabilidad de reducir la probabilidad de ser pobre energético crónico de 0,3 y 0,6 unidades respectivamente, frente a la reducción de 0,2 y 0,3 experimentada en una situación de pobreza energética transitoria. En consecuencia, es preferible adoptar medidas de largo plazo orientadas a conseguir reducir la desigualdad económica y fomentar la igualdad de oportunidades pueden ser adecuadas para aliviar la persistente. La situación laboral y el nivel educativo también influyen, ya que estar trabajando o haber finalizado la educación superior, en particular, reduce significativamente el riesgo de pobreza energética crónica. Estos resultados son consistentes para los dos indicadores de pobreza energética examinados. Es interesante resaltar aquí el intenso papel que juega el nivel educativo de los individuos como elemento clave que contribuye a
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