Fundación Naturgy / Comprendiendo la pobreza energética
Fundación Naturgy 28 Comprendiendo la pobreza energética: un análisis de la persistencia Drescher y Janzen (2021). Su trabajo confirma la existencia de persistencia en la pobreza energética, también conocida como “trampa de la pobreza”, para una muestra de hogares alemanes durante el periodo 2013 – 2019. En otras palabras, experimentar pobreza energética en un periodo aumenta notablemente la probabilidad de experimentarla en el periodo siguiente. La magnitud de esta trampa de la pobreza puede variar entre el 3,3% y el 7,5%, dependiendo del tipo de indicador de pobreza energética utilizado. Estos resultados son consistentes con los presentados previamente por Alem y Demeke (2020). Asimismo, esta evidencia sugiere que las políticas deberían orientarse a prevenir que los hogares caigan en la pobreza energética, ya que una vez que se encuentran en esta situación, la probabilidad de permanecer en ella en el futuro aumenta. Por otro lado, Drescher y Janzen (2021) no observan evidencia significativa de persistencia de la pobreza energética cuando se midió a través de indicadores subjetivos como el nivel de confort térmico en la vivienda. Estos resultados contrastan con los obtenidos recientemente por Halkos y Kostakis (2023), quienes concluyen que la duración del episodio de pobreza energética genera persistencia en los hogares griegos cuando se emplean diferentes indicadores subjetivos (incapacidad para mantener la temperatura adecuada en el hogar, retrasos en el pago de servicios y la presencia de fugas o humedad en la vivienda). En particular, para un periodo más reciente, 2017 –2019, la tasa de persistencia entre los hogares griegos oscila entre el 9,1% y el 12,8%. Asimismo, estas contribuciones evidencian que, si bien existe un estado verdadero de dependencia de la pobreza energética, la mayoría de los pobres energéticos experimentan periodos cortos de pobreza energética. Para aquellos que experimentan periodos más prolongados es más dif ícil salir de esa situación, tal y como apuntaba la literatura sobre pobreza en general. Por ejemplo, para el caso alemán entre el 1,2% y el 5,7% de los hogares son crónicamente pobres en energía mientras que, para el caso griego, estas cifras ascienden a alrededor del 9% – 10% de los hogares. A su vez, Karpinska y Śmiech (2021) comparten conclusiones similares a las anteriormente presentadas al analizar un conjunto de hogares de Polonia para el periodo 2014 a 2017. Sus resultados indican la renovación de edificios y el aumento de los ingresos como herramientas básicas para escapar de la pobreza energética. La pobreza energética no se limita únicamente a las clases socioeconómicas más bajas, sino que puede afectar a muchos más hogares, aunque solo sea momentáneamente. Para profundizar en esta dirección, los estudios previamente mencionados han examinado qué tipo de características hacen que los hogares sean particularmente susceptibles a la pobreza persistente. Un hallazgo común identifica que la educación es un factor clave, ya que reduce los riesgos de caer en la pobreza energética y aumenta las posibilidades de escapar de ella. En cambio, los antecedentes migratorios y la situación laboral son factores que aumentan notablemente la probabilidad de sufrir pobreza energética y la
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