Fundación Naturgy / Comprendiendo la pobreza energética
19 Vivir en pobreza nergética: una revisión de la literatura ingresos, altos precios de la energía y baja eficiencia energética (Bouzarovski y Tirado Herrero, 2017; Costa-Campi et al., 2024; Stojilovska et al., 2022). Sin embargo, el debate emergente se está expandiendo desde este triángulo tradicional para examinar los vínculos entre la pobreza energética y las nuevas áreas políticas resultantes del cambio climático, la transición energética y el empoderamiento del consumidor a través de la mejora del conocimiento o educación (Comisión Europea, 2023). En concreto, esta segunda área de investigación avanza en profundizar en el conocimiento existente sobre qué factores de vulnerabilidad son más prominentes y en qué tipos de hogares. En un intento de desentrañar los factores clave que mejorarían la asequibilidad de los servicios energéticos, la literatura teórica identifica cuatro principales grupos de factores que están relacionados con las características socioeconómicas del hogar, las características f ísicas de la vivienda, los factores climáticos o ambientales y los relacionados con el funcionamiento del mercado energético y los precios de la energía (Cheikh et al., 2023; Primc et al., 2021; Romero et al., 2018). Entre las características socioeconómicas del hogar, las principales variables examinadas han sido aquellas relacionadas con la situación laboral y el nivel educativo, ambas directamente relacionadas con los ingresos. Más específicamente, los resultados empíricos destacan los ingresos como factor decisivo en determinar la probabilidad de ser pobre energético (Cheikh, et al., 2023; Costa-Campi et al., 2024, Primc et al., 2021). Además, en esta categoría de determinantes se han incorporado avances notables al pasar de considerar el hogar como un bloque homogéneo, incorporando matices para comprender mejor cómo influye la composición del hogar. Se han incluido en el análisis a nuevos colectivos, como niños, ancianos, mujeres, familias monoparentales, entre otros (González-Pijuan et al., 2023; Stojilovska, et al., 2022). Otra de las dimensiones estudiadas han sido las características físicas de la vivienda como la antigüedad de la propiedad, el tipo de vivienda, su ubicación y las fuentes de energía utilizadas. Estas características están estrechamente relacionadas con el grado de eficiencia energética de los hogares. Por consiguiente, una vivienda que emplea electrodomésticos antiguos está mal aislada o tiene un sistema de cocina o calefacción ineficiente, muestra más probabilidades de estar en situación de pobreza energética (Thomson y Snell, 2013; Drescher y Janzen, 2021). En la nueva revisión de gran parte de la legislación sobre el Pacto Verde Europeo, la mejora de la eficiencia energética de los hogares se posiciona como piedra angular (Comisión Europea, 2023). En este contexto, la Comisión Europea insiste en la importancia crítica de implementar medidas de eficiencia energética y renovación de edificios entre los hogares más vulnerables como acciones prioritarias de mitigación o incluso de prevención de la pobreza
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