Fundación Naturgy / Empleos que demandará el sector energético

176 Empleos que demandará el sector energético: nuevas oportunidades sostenibles –buena parte del trabajo en las centrales ha sido automatizado– se trata de un desaf ío para la población de estas localidades. Al margen de la destrucción directa de empleo, de la que se ha hablado en el subapartado anterior, parte del tejido empresarial también puede desaparecer al cesar la actividad de la empresa energética. Las empresas energéticas podrían, en estos casos, ofrecer orientación acerca de experiencias exitosas de reconversión en otras localidades similares, así como ofrecer formación para el desarrollo de esas nuevas actividades. A su vez, tal y como se verá en el siguiente apartado, las empresas energéticas también pueden intervenir apoyando actividades con las que existen sinergias en los lugares donde inician su actividad. Ello abre la puerta a la generación de oportunidades laborales –trabajo indirecto– para personas con perfiles vulnerables. De hecho, la transición energética puede suponer una oportunidad para cerrar la brecha con la España rural, dada la naturaleza descentralizada de buena parte de las nuevas tecnologías energéticas. El tipo de intervención debe estudiarse en cada caso, al estar claramente condicionado por la tipología de localidad, perfil demográfico y tipo de actividad iniciado por la empresa energética. 5.3 Experiencias que facilitan una transición energética inclusiva Las sociedades actuales se enfrentan a una doble crisis de carácter mundial. Por un lado, la superación de los límites ecológicos y el cambio climático. Por otro lado, la pobreza y la desigualdad, ambas muy extendidas y que se han visto agravadas por eventos como la crisis de 2008 o la actual pandemia de COVID-19. En esta línea, la economía verde se posiciona como una oportunidad para el progreso social. Sin embargo, también presenta importantes desaf íos relacionados, por ejemplo, con los costes económicos y sociales de la reestructuración o pérdida de empleos o con la calidad de los nuevos empleos generados. De este modo, durante las últimas décadas, ha habido un interés creciente en que más allá de ser simplemente verde, la transición hacia un modelo de desarrollo más sostenible también debe ser socialmente justo (Carley y Konisky, 2020; García-García et al., 2020). En concreto, desde la adopción del Acuerdo de París en 2015 y la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, se ha iniciado un importante debate sobre cómo gestionar la transición ecológica de manera justa y ordenada donde trabajadores, empresarios, entidades sociales y gobiernos se posicionan como actores vitales para el desarrollo de un modelo sostenible que genere empleo verde.

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