Fundación Naturgy / Empleos que demandará el sector energético

15 personas con las habilidades suficientes, de lo contrario, la escasez de habilidades y talento que conecte innovación y competitividad puede actuar como barrera en la configuración del sistema energético del futuro (OIT, 2011). La mayor parte de estudios hasta ahora se han centrado en cuantificar si se crearán o no empleos verdes como resultado de un conjunto de políticas ya en marcha de sostenibilidad y de lucha contra el cambio climático. Sin embargo, la falta de datos suficientemente detallados ha llevado a una escasez de estudios que caractericen la adaptación de los perfiles ocupacionales al nuevo entorno de mercado de una economía baja en carbono (Consoli et al., 2016; Lucas et al., 2018; Porter y van der Linde, 1995). Ante este escenario, la pregunta clave que debe abordarse es cómo la transición energética y, más específicamente, las medidas reguladoras de energía y clima, afectan al mercado laboral y a la fuerza laboral en un contexto de aceleración de la digitalización y de recuperación económica (Foro Económico Mundial, 2020; Martínez- Fernández et al., 2010). Para poder dar respuesta a esta pregunta, en primer lugar, se presenta el contexto institucional sobre el cual se asientan las bases de la transición energética, así como el papel que va a jugar el sector energético ante la recuperación verde y digital post-COVID-19. La revisión del entorno institucional del sector permite detectar los principales retos y nuevos modelos de negocio que se derivan de esta profunda transformación para finalmente examinar las necesidades ocupacionales. 2.2 Comprender el nuevo sistema energético 2.2.1 Marco institucional europeo Un primer paso para avanzar en la comprensión del nuevo sistema energético consiste en examinar los desarrollos experimentados en los marcos normativos y políticos en materia de energía y clima en el seno de la Unión Europea durante las últimas décadas y como el desarrollo de este marco, juntamente con la penetración de las nuevas tecnologías digitales y la reciente crisis por COVID-19 no solo aceleran, sino que además amplían en nuevas direcciones la transición ecológica (Figura 2.1). El 2015, la comunidad internacional ratificó su compromiso a favor del desarrollo sostenible. El Acuerdo de París de 2015 (Naciones Unidas, 2015a) y la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible (Naciones Unidas, 2015b) marcaron el inicio de una agenda internacional, coordinada y orientada a la sostenibilidad de las economías. Dentro del contexto de la Unión Europea, la lucha contra el cambio climático fue una prioridad iniciada con anterioridad que se vio reforzada

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